Las intensas lluvias registradas en Gandia durante este lunes han vuelto a poner en jaque a la Colegiata de Santa María, uno de los principales monumentos de la ciudad. El templo gótico tuvo que cerrar sus puertas a las visitas turísticas después de que el agua se filtrara por los muros y anegara el suelo de la nave central, obligando incluso a miembros de Protección Civil a colaborar en las tareas de achique.
El origen del problema, según fuentes técnicas, se encuentra en los canales de evacuación de lluvia de la techumbre, que permanecen obstruidos en varios puntos. Al no poder drenar correctamente, el agua acaba filtrándose por las paredes interiores. Aunque se han mantenido los oficios religiosos, la situación ha hecho inviable abrir el monumento al turismo.

El Cabildo de la Colegiata ha solicitado una subvención a la Generalitat Valenciana para acometer unas obras urgentes que permitan reparar los canalones y evitar que se repitan estas escenas. Pero la situación ha reabierto un viejo debate: la rehabilitación dirigida en 2009 por el arquitecto Alberto Peñín, que supuso casi un millón de euros de inversión pública.

En un comunicado difundido en redes sociales, la propia Colegiata ha sido contundente: “Que la anterior restauración fue penosa no es nada nuevo. Lo que sí es cierto es que de aquella nefasta actuación nadie se ha hecho responsable; mucha medalla, mucho pin y mucha palabrería, pero los resultados nos han dado la razón”. Además, recuerdan que llevan tiempo denunciando que las palomas suponen un riesgo añadido para la conservación del patrimonio y lamentan la falta de soluciones eficaces.
El Cabildo concluye que ahora será “crucial que llegue la subvención solicitada” para iniciar una reparación que permita “recuperar el esplendor que merece el templo”, uno de los principales símbolos históricos y religiosos de Gandia.




