La presencia de Gandia en FITUR 2026 ha dejado un balance muy distinto al discurso oficial trasladado por el Gobierno municipal. Más allá del relato institucional, los datos objetivos y la evolución de los proyectos estratégicos vuelven a situar en el centro del debate el modelo turístico de la ciudad, marcado por anuncios reiterados, retrasos acumulados y resultados que no acompañan.
Desde hace años, la feria de Madrid se ha convertido en el escaparate elegido para presentar grandes iniciativas llamadas a transformar Gandia. Sin embargo, muchos de esos proyectos siguen sin ser una realidad, pese a haber sido anunciados en sucesivas ediciones de FITUR.
Entre ellos figuran el Gandia Arena, la Nueva Marina, la remodelación del Puerto y de los Tinglados, o el Centro de Investigación Oceanográfico, presentados en varias ocasiones sin que se hayan iniciado su ejecución o apenas hayan avances. A esta lista se suman propuestas que nunca pasaron del anuncio, como la Gandia del metaverso, el ferry Gandia-Ibiza o el albergue juvenil.

Este escenario contrasta con la evolución de los principales indicadores turísticos, que reflejan un comportamiento negativo en el último ejercicio. Según los datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística (INE), Gandia registra un descenso del 3% en el número de viajeros, una caída del 9% en las pernoctaciones nacionales, un 4% menos de turistas extranjeros y un retroceso del 16% en la rentabilidad turística. Unas cifras que cuestionan la efectividad del modelo promocionado y la capacidad de la ciudad para desestacionalizar el turismo y generar actividad durante todo el año.
También llama la atención la contradicción entre la apuesta por los grandes eventos deportivos como reclamo turístico y la situación del deporte local, con más de 900 atletas afectados por la paralización de la pista de atletismo, una infraestructura clave que permanece cerrada sin un calendario claro de solución.
Un gobierno que se conforma con “llenar” en verano
En este contexto, resulta llamativo el conformismo del gobierno socialista de Gandia, que parece dar por bueno un modelo turístico centrado casi exclusivamente en llenar la playa en los meses de verano, especialmente en julio y agosto, tal y como reconocen incluso medios afines al propio gobierno local.
Esta visión evidencia falta de ambición y de una estrategia real de desestacionalización, ya que, más allá del pico estival, la mayoría de hoteles y establecimientos hosteleros de la playa bajan la persiana a partir de octubre, dejando sin actividad gran parte del año.

Especialmente cuestionable es que desde esos mismos medios se presente como “desestacionalización” el hecho de que muchos turistas opten ahora por julio frente a agosto, cuando ambos meses forman parte de la temporada alta, lo que confirma que el modelo turístico sigue siendo estacional y dependiente del verano, sin políticas claras para atraer visitantes durante el resto del calendario.
El PP critica el “copia y pega” en las ediciones de Fitur
Con todo esto, desde el PP han hecho público su propio balance de FITUR 2026. Su portavoz, Víctor Soler, ha acusado al gobierno socialista de convertir la feria en un ejercicio de propaganda y de repetir anuncios desde 2019 sin ejecución real, vinculando directamente esta falta de gestión con el empeoramiento de los datos turísticos. Los populares han reconocido como único aspecto positivo de esta edición la celebración de reuniones con touroperadores, aunque considera que este avance es insuficiente si no va acompañado de proyectos ejecutados y resultados medibles.
Así, más allá del discurso oficial, FITUR 2026 deja al descubierto una cara B que vuelve a poner sobre la mesa una pregunta clave: si el modelo turístico que se presenta año tras año en Madrid está dando realmente los frutos prometidos para Gandia.
Fotógrafo / © Natxo Francés y Àlex Oltra




