La línea C1 de Cercanías que conecta Gandia con Valencia vuelve a estar en el punto de mira tras registrar 46 incidencias en apenas dos semanas, entre el 23 de marzo y el 5 de abril. Esto supone una media de 20 incidencias semanales y cerca de tres problemas al día, una cifra que evidencia las dificultades recurrentes que sufren los usuarios.
El trayecto que une la capital de la Safor y el Cap i Casal se ha convertido en un servicio marcado por retrasos, averías e interrupciones, afectando a miles de viajeros que utilizan esta línea a diario para trabajar, estudiar o desplazarse por motivos personales.
Retrasos constantes y demoras de hasta 26 minutos
Uno de los principales problemas detectados son los retrasos, que en las últimas semanas han oscilado entre los 15 y los 26 minutos, especialmente en puntos como la estación de Xeraco. Estas demoras, que en muchos casos se prolongan hasta el final del trayecto, provocan acumulaciones de pasajeros y largas esperas.
Las incidencias comunicadas por Renfe suelen activarse cuando los retrasos superan los 15 minutos, lo que deja entrever que el número real de problemas podría ser aún mayor.
Averías repetidas en puntos clave
Entre los episodios más destacados se encuentran las incidencias registradas en el paso a nivel de Alfafar, que han concentrado cerca de una quincena de problemas en pocos días, generando retrasos en ambos sentidos e incluso interrupciones puntuales del servicio.
También se han producido fallos en la infraestructura eléctrica, como una caída de tensión entre Silla y Cullera, que obligó a reorganizar el servicio ferroviario y habilitar alternativas para mantener la conexión con Gandia.
Malestar entre los usuarios
La acumulación de incidencias ha generado un creciente malestar entre los viajeros, que denuncian la falta de fiabilidad del servicio. En redes sociales y grupos de usuarios se comparten a diario avisos, retrasos y fotografías del estado de los trenes, reflejando la frustración de quienes dependen de esta línea.
Para muchos, el uso del tren ha dejado de ser una opción cómoda y se ha convertido en una incertidumbre diaria, lo que lleva a algunos a buscar alternativas de transporte ante la falta de regularidad en el servicio.




