El antiguo edificio de Correos de Gandia ha sido parcialmente vallado y precintado tras la caída de cascotes desde una de sus cornisas, un incidente que ha obligado al Ayuntamiento a actuar ante el riesgo para la seguridad. El inmueble, situado en la plaza Jaume I, presenta un avanzado estado de deterioro que ha ido en aumento en los últimos años tras quedar en desuso, además de haber sido ocupado de forma ilegal en varias ocasiones y objeto de vandalismo.
El consistorio también ha procedido al desalojo de varias personas que residían en una parte del edificio, entre ellas religiosos vinculados a la iglesia del Beato, debido al peligro de colapso en algunas zonas del interior.
Compra millonaria de un edificio casi en ruinas bajo la lupa
La situación del edificio ha reavivado la polémica sobre su adquisición por parte del anterior Consell presidido por Ximo Puig, que pagó más de 2,4 millones de euros por un inmueble que ya estaba casi en ruinas, una cifra que multiplicaba por cuatro su valor catastral, situado en torno a los 626.000 euros.
La operación se cerró en mayo de 2023, apenas diez días antes de las elecciones autonómicas, y contó con advertencias técnicas sobre dificultades jurídicas y falta de informes externos que justificaran el precio.
Intervención urgente y posible declaración de ruina
Tras los últimos desprendimientos, la Generalitat ha anunciado el envío inmediato de técnicos para evaluar el estado del edificio y determinar si es necesario un apuntalamiento urgente. El Ayuntamiento, por su parte, ha solicitado que se declare la ruina parcial del inmueble.
Desde el actual Consell se señala que la compra se realizó sin una revisión adecuada del estado estructural ni medidas preventivas, lo que habría derivado en la situación actual.
Un edificio cerrado desde hace años
El edificio, levantado en 1950 sobre el antiguo convento de Sant Roc, permanece cerrado desde 2009, cuando Correos trasladó su actividad a otra ubicación. Desde entonces, no ha tenido un uso definido, aunque se llegó a plantear su reconversión en un hub sanitario o la ampliación de la biblioteca.
Mientras continúan las negociaciones sobre su futuro, el inmueble se encuentra en un estado de deterioro que obliga ahora a priorizar su estabilización y garantizar la seguridad en pleno centro de Gandia.




