La cuenta de Instagram del alcalde de Gandia, José Manuel Prieto, registró el pasado 30 de abril un incremento repentino de alrededor de 40.000 seguidores en cuestión de horas, un crecimiento que fue detectado y verificado por este medio a través de plataformas de análisis de redes sociales.
Según las comprobaciones realizadas, la gran mayoría de estos nuevos seguidores correspondían a perfiles falsos o automatizados (bots), sin actividad real ni vinculación con la ciudad, lo que descarta un crecimiento orgánico.
Un crecimiento anómalo en pocas horas
El aumento se produjo de forma acelerada durante la tarde, con miles de nuevos seguidores incorporándose en un intervalo muy corto de tiempo. Este tipo de comportamientos, según expertos en redes sociales, suele estar asociado a campañas artificiales de compra de seguidores o ataques automatizados.
Este medio pudo constatar directamente tanto el incremento como la naturaleza de los perfiles, que presentaban patrones repetitivos, cuentas sin contenido y actividad inexistente.

Reacción política tras hacerse público
El episodio no tuvo una reacción inmediata por parte del gobierno local hasta que el Partido Popular de Gandia hizo pública la situación, denunciando un crecimiento “inverosímil” y solicitando explicaciones.
Fue entonces cuando el ejecutivo municipal anunció que el alcalde había presentado una denuncia ante la Policía Nacional y también ante la propia red social Instagram, alegando que se trataba de un ataque de bots con el objetivo de perjudicar su imagen pública.
Desde el gobierno local se sostiene que no ha habido ninguna acción por parte del alcalde que justifique ese crecimiento y que se trata de una maniobra externa.

Un fenómeno con precedentes recientes
Este caso llega apenas semanas después de otra polémica similar a nivel nacional, cuando la cuenta de Instagram del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, también experimentó un aumento masivo de seguidores en pocos días.
En aquel momento, algunos interpretaron ese crecimiento como una muestra de apoyo ciudadano con su posición ante la guerra de Irán, aunque posteriormente se evidenció que gran parte correspondía igualmente a bots o cuentas falsas, descartando cualquier respaldo real.
Interrogantes abiertos
A raíz de lo ocurrido en Gandia, quedan varias preguntas sobre la mesa:
- ¿Se trata realmente de un ataque externo o de una compra masiva de seguidores?
- ¿Si realmente es un ataque externo, por qué el Gobierno de Gandia reacciona cuando el PP lo denuncia públicamente y no antes por quienes gestionan las redes sociales del primer edil?
- ¿Se ha formalizado la denuncia anunciada o responde a una reacción política ante la polémica?
- ¿Por qué se produciría un supuesto ataque de este tipo en una cuenta local, cuando no se han registrado casos similares en otros alcaldes o incluso dirigentes autonómicos?
El episodio añade un nuevo foco de debate sobre el uso y la gestión de las redes sociales en el ámbito político, así como sobre la necesidad de transparencia en la comunicación digital institucional.
Fotógrafo / © Àlex Oltra





