La primera cabalgata de las Fallas de Gandia celebrada en el mes de julio ha dejado mucho más que disfraces, música y ambiente festivo. Apenas unas horas después del desfile del pasado sábado, las redes sociales se han convertido en un auténtico termómetro de la opinión ciudadana, con cientos de comentarios que reflejan un intenso debate sobre una pregunta que ya resuena entre falleros y vecinos: ¿debe repetirse en verano o ha llegado el momento de devolver la cabalgata a febrero?
El traslado del desfile desde su tradicional ubicación en el calendario fallero hasta la playa de Gandia pretendía convertir el acto en un atractivo turístico durante la temporada alta. Sin embargo, buena parte de la conversación posterior gira en torno a los inconvenientes que, según muchos asistentes, ha provocado el cambio de fecha y escenario.
“Que vuelva la cabalgata a febrero”
Si hay una frase que se repite constantemente es la de “Que vuelva la cabalgata a su fecha original”. A ella se suman otras como “La cabalgata en febrero como toda la vida”, “Cada cosa en su tiempo”, “Las Fallas son en marzo y la cabalgata en febrero” o “La cabalgata tiene que celebrarse en su correspondiente fecha y lugar”.
Muchos testimonios consideran que el desfile ha perdido parte de su esencia al alejarse del calendario fallero, además de una crítica local en valenciano que los turistas no entienden y sostienen que, si el objetivo era promocionar Gandia durante el verano, deberían organizarse nuevas actividades sin modificar una tradición consolidada desde hace décadas.
Uno de los comentarios resume ese sentimiento con claridad: “Si quieren turismo, organicen más espectáculos y más actividades. La cabalgata que vuelva a Gandia como estaba antes”. Otro añade: “Las Fallas deben celebrarse en Gandia. Acudieron la mitad de falleros y el ambiente fallero se perdió”.

El calor confirma uno de los grandes temores
Antes incluso de celebrarse el desfile, uno de los aspectos que más dudas generaba era cómo afectaría el calor del mes de julio a los participantes. Tras la cabalgata, esa preocupación se ha convertido en una de las críticas más repetidas.
Las redes sociales recogen numerosos mensajes de falleros que describen una experiencia muy exigente físicamente. “Salimos casi a las doce de la noche, fue horrible”, escribía una participante. Otra afirmaba: “Llegar a desfilar a las doce de la noche con los trajes pegados al cuerpo no fue ningún placer”, mientras que otros usuarios calificaban la experiencia de “tortura”, “inhumana” o “una barbaridad” para quienes desfilaron con la indumentaria tradicional.
Especial preocupación muestran numerosos comentarios por los más pequeños. “Hacedlo por los niños, el calor con esas vestimentas es un horror”, escribía una usuaria, mientras otra lamentaba que “los niños estuvieron horas esperando sin apenas poder sentarse para acabar desfilando de madrugada”.

Un desfile demasiado largo para mantener al público
La duración del recorrido es otro de los aspectos que más críticas ha recibido. Numerosos asistentes aseguran que pasadas las diez y media de la noche todavía quedaban numerosas comisiones por incorporarse, mientras que algunos participantes afirman que comenzaron a desfilar cerca de la medianoche.
Muchos coinciden en que el desfile se hizo excesivamente largo y que la separación entre unas comisiones y otras provocó que parte del público abandonara el paseo marítimo antes de finalizar el acto.
“A la tercera falla ya estaban cansados y no entendían el sentido de hacerlo así”, explicaba una espectadora que acudió con familiares de fuera. Otro comentario señalaba: “Los primeros tuvieron ambientazo, pero cuando salimos los últimos ya no quedaba nadie”, mientras que otro resumía la sensación general con un contundente: “Demasiado largo y demasiada separación entre grupos”.
También hubo quien lamentó que incluso se empezaran a retirar las sillas mientras todavía seguían desfilando algunas comisiones, una imagen que fue muy comentada entre los asistentes.

“No hacía falta mover una tradición”
Otro de los argumentos más repetidos es que Gandia ya registra una gran afluencia turística en julio, por lo que muchos consideran que no era necesario trasladar uno de los actos más emblemáticos de las Fallas para atraer visitantes.
“El turista que quiera Fallas que venga en marzo”, escribía un usuario. Otro afirmaba que “la cabalgata no atrajo turistas; los turistas ya estaban aquí y simplemente se la encontraron”, mientras que otra opinión apuntaba: “No hay que desbaratar las Fallas para dinamizar la playa”. También ha habido cabida para la ironía, con comentarios como “¿Entonces la Fira i Festes de Gandia qué días de agosto será?” o “Las fallas el año que viene las quemamos para San Valentín”.
Algunos comentarios incluso cuestionan que las comisiones falleras deban convertirse en un recurso para la promoción turística. “¿Cómo se prestan las fallas y los falleros a hacer de comparsa para entretener a los turistas?”, se preguntaba un usuario, mientras otro resumía la decisión como “una mala idea” por parte del gobierno socialista.
Un debate que solo acaba de empezar
Aunque también existen opiniones que destacan el ambiente generado en la playa y consideran positiva la iniciativa, el volumen de comentarios críticos evidencia que el estreno del nuevo formato ha abierto un debate de gran calado dentro del mundo fallero y entre buena parte de la ciudadanía.
Ahora, una vez concluida esta primera experiencia, la gran incógnita ya está sobre la mesa: ¿apostará Gandia por consolidar la cabalgata en julio introduciendo mejoras o escuchará a quienes reclaman recuperar una tradición que, para muchos, nunca debió salir del calendario de febrero?
Fotógrafo / © Àlex Oltra






