El turismo del vino está de moda. Cada vez son más quienes escapan de la rutina descubriendo bodegas singulares, degustando vinos únicos y disfrutando de paisajes rurales que invitan a la calma. En la Comunitat Valenciana, las rutas enoturísticas están en auge y ofrecen experiencias para todos los públicos.
Desde Requena-Utiel hasta las comarcas del interior de Alicante o Castellón, las bodegas han sabido reinventarse con visitas guiadas, catas al atardecer, maridajes gastronómicos o talleres para aprender a saborear el vino como un profesional. Todo en espacios cuidados, rodeados de viñedos y con propuestas accesibles.
La tendencia apunta hacia planes personalizados: parejas, grupos de amigos o incluso familias con niños encuentran opciones adaptadas. Algunas bodegas incluso organizan eventos culturales o conciertos íntimos entre barricas. Una forma diferente de hacer turismo de proximidad mientras se apoya al producto local y se descubren historias que hay detrás de cada botella.




