sábado, 14 marzo, 2026

El Ayuntamiento de Gandia exige limpieza a víctimas de pintadas mientras ignora su propio abandono urbano

Un empresario responde con ironía y pone “deberes” al consistorio tras recibir un requerimiento para limpiar un grafiti que no hizo

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El Ayuntamiento de Gandia ha iniciado una campaña para requerir a los propietarios de locales comerciales que eliminen las pintadas de sus fachadas, aunque estas no hayan sido realizadas por ellos. Lo hace en nombre del “decoro público” y con el argumento de que una ciudad cuidada es responsabilidad de todos. Pero lo que comienza como un llamamiento a la colaboración ha generado malestar entre muchos afectados que ven cómo se les traslada el coste de actos vandálicos de los que son víctimas.

En los escritos, enviados por el departamento de Urbanismo, se insiste en que los dueños tienen dos meses para limpiar o repintar sus fachadas, bajo la amenaza de que, si no lo hacen, el consistorio lo hará de oficio y les cobrará la factura. Aunque el tono del requerimiento es cordial, el fondo resulta contradictorio: se reconoce que los grafitis los hacen “desaprensivos, pero aun así se responsabiliza a los propietarios de corregir el daño ajeno.

Uno de los casos más llamativos ha sido el de Juan García, empresario con un local en la céntrica plaza del Rei Jaume I, quien ha decidido responder al Ayuntamiento no solo cumpliendo el requerimiento, sino poniéndole también tareas pendientes a la administración.

Con una ironía elegante, García comunica que ya ha encargado la limpieza de la persiana afectada, aunque recuerda que el grafiti es ajeno a su intención y responsabilidad de personas incívicas. Pero su respuesta no se queda ahí: aprovecha para preguntar al consistorio si existe algún presupuesto municipal para cubrir estos “ataques a la propiedad privada, insinuando lo que muchos piensan pero pocos dicen: que el Ayuntamiento traslada sus deberes a los ciudadanos sin ofrecer soluciones reales.

Además, el empresario pone el foco en el estado de abandono de la calle Mestre Giner, donde se encuentra su negocio. Una vía céntrica y transitada por turistas que, según denuncia, lleva años con adoquines deteriorados, aceras rotas y manchas de aceite provocadas por el aparcamiento descontrolado de motos. “Curiosamente, es una de las calles más abandonadas, pese a su importancia”, señala García.

Su conclusión no podría ser más elocuente: Estoy seguro de que, cumpliendo cada uno con su responsabilidad, haremos esta gran ciudad más grande todavía. Un mensaje que, con toda probabilidad, devuelve al Ayuntamiento el espejo de sus propias contradicciones.

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