Una historia cargada de emoción y humanidad ha conmovido estos días a Gandia. El pasado viernes 11 de abril, una pareja llegó desesperada a la Central de la Policía Local con su hijo recién nacido en brazos. El pequeño, de apenas 22 días, no respiraba. Angustiados, los padres pidieron ayuda a los agentes, aferrándose a la esperanza de que aún se podía hacer algo por su bebé.
En ese momento crítico, uno de los Agentes Tutores, con formación específica en maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP), asumió el control de la situación. Al ver al bebé, detectó de inmediato los signos de cianosis y ausencia de respiración. Sin perder ni un segundo, le aplicó maniobras de primeros auxilios, comenzando por suaves golpes en la espalda para liberar las vías respiratorias.
Instantes después, un leve llanto rompió el silencio. El bebé empezaba a respirar de nuevo, ante la mirada emocionada y aliviada de todos los presentes.
Mientras tanto, el resto de agentes activó el protocolo de emergencia, contactando con el SAMU, que llegó en pocos minutos para estabilizar al bebé y trasladarlo al hospital. El recién nacido fue ingresado para continuar su recuperación, que, según fuentes médicas, evoluciona de forma favorable.
Un reencuentro lleno de emoción
El martes 15 de abril, los padres del pequeño regresaron a la comisaría para agradecer personalmente al agente que les devolvió a su hijo. Con el bebé ya sano y tranquilo en brazos, el encuentro fue un momento de gratitud y emoción compartida entre la familia y los miembros del cuerpo policial.
Desde la Policía Local de Gandia han querido hacer pública esta intervención para destacar la importancia de la formación continua en primeros auxilios, especialmente entre los Agentes Tutores, cuyo papel va mucho más allá de las tareas habituales de vigilancia y control.
Un gesto que salvó una vida y un recuerdo que permanecerá grabado en la memoria de todos los que lo vivieron.




