La Semana Santa de Gandia acaba de abrir un melón que seguramente dará mucho de que hablar en los próximos días tras hacerse público este domingo el fallo del Concurso Nacional de Fotografía 2025 organizado por la Junta Mayor de Hermandades. El motivo es la concesión del Primer Premio en la categoría “Aspectos de la Semana Santa” a la obra titulada “Erotic”, una imagen que ha provocado sorpresa, desconcierto e indignación en buena parte del colectivo cofrade local.
La fotografía, firmada por Gabriel María Pou Riesco (Sevilla) y dotada con 1.200 euros y el trofeo oficial de la Junta Mayor, presenta una composición de fuerte carga simbólica y estética sexualizada, en la que aparece un penitente o nazareno asociado visualmente a un cuerpo femenino sobredimensionado, una combinación que numerosos cofrades consideran inapropiada, provocadora y alejada del espíritu religioso y devocional que representa la Semana Santa.

Desde distintos ámbitos vinculados a las hermandades y al mundo cofrade se cuestiona cómo una obra con este enfoque ha podido ser premiada dentro de una categoría destinada a reflejar los “aspectos de la Semana Santa”, y más aún tratándose de un certamen impulsado por la propia Junta Mayor. Para muchos, la imagen descontextualiza símbolos religiosos profundamente arraigados, utilizándolos en una clave artística que consideran frívola o irrespetuosa.
El malestar se incrementa al constatar que la obra ganadora no representa la Semana Santa de Gandia, pese a que en esta edición se presentaron 2.259 fotografías de 480 autores, de las cuales 1.173 correspondían al tema “Aspectos de la Semana Santa”, aunque solo 165 incluían imágenes de la Semana Santa gandiense. Este dato ha alimentado la percepción de que el certamen se aleja de su función original de poner en valor la identidad y la tradición local.
Mientras tanto, la Junta Mayor de Hermandades ha hecho público el palmarés del concurso sin entrar en valoraciones, limitándose a comunicar la decisión del jurado tras lo que se ha descrito como “un amplio y animado debate”. Sin embargo, la reacción dentro del colectivo de la Semana Santa no se ha hecho esperar y el debate ya ha trascendido el ámbito artístico, situándose en el terreno del respeto a los símbolos religiosos y al sentido profundo de la Semana Santa.
Para muchos cofrades, la cuestión de fondo es clara: no se discute la libertad creativa, sino la idoneidad de premiar determinadas obras bajo el paraguas de una celebración religiosa que forma parte de la fe, la historia y la identidad de miles de personas en Gandia. La polémica está servida.




