Mientras España continuaba en luto oficial por el trágico accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba) —que ha causado al menos 43 fallecidos, con tareas de búsqueda aún activas y un goteo constante de nuevas víctimas—, el gobierno socialista de Gandia, con el alcalde José Manuel Prieto al frente, asistió en Madrid a un evento privado en un hotel de cinco estrellas, el Four Seasons, para brindar por el proyecto del nuevo Club Náutico de Gandia.
El acto, celebrado en pleno centro de la capital y con posterior vino de honor, se desarrolló en plena vigencia del luto oficial, una jornada en la que numerosos municipios e instituciones cancelaban actos y eventos en señal de respeto a las víctimas. La invitación al evento, cursada por la empresa Marina de Gandia y el propio alcalde, confirma la implicación directa del máximo responsable municipal en una cita que contrasta frontalmente con el contexto de duelo nacional.

La escena resulta especialmente llamativa por su doble vara institucional. Por la mañana, el alcalde y miembros del gobierno local guardaban un minuto de silencio en Ifema en memoria de las víctimas del siniestro ferroviario. Por la noche, en cambio, alzaban copas en un evento privado para presentar, una vez más, un proyecto largamente anunciado y reiteradamente aplazado.
El nuevo Club Náutico de Gandia es un proyecto que debía haber iniciado sus obras en junio de 2025 y que acumula retrasos por la falta de informes y autorizaciones del Ministerio para la Transición Ecológica y el área de Costas, así como por trámites pendientes del propio Ayuntamiento de Gandia, tal y como ha venido informando este periódico digital. Pese a ello, el proyecto vuelve a presentarse en FITUR, como ya ocurriera en 2019 y en ediciones posteriores, apenas una semana después de arrancar, por fin, las actuaciones.
A la incongruencia del momento elegido se suma el silencio informativo que ha rodeado el acto. Pese a tratarse de un evento enmarcado en la programación de FITUR 2026, con asistencia de miembros del gobierno local y convocado por el propio alcalde, no se ha difundido información oficial ni comunicados posteriores. Únicamente se pudo ver un breve reel grabado desde el propio evento, publicado por un medio afín al gobierno socialista, eliminado a las pocas horas, un hecho que refuerza la percepción de reticencia a que la opinión pública conociera la celebración del evento.
El contraste es difícil de obviar: luto oficial, banderas a media asta y actos suspendidos en buena parte del país, frente a un brindis nocturno en un hotel de lujo para promocionar un proyecto retrasado y reiterado. Un despropósito político y simbólico que sitúa al PSPV-PSOE y Compromís en el centro de la polémica y reabre el debate sobre la oportunidad, la sensibilidad institucional y las prioridades reales del gobierno local de Gandia en uno de los momentos más duros vividos recientemente en España.




