La Colegiata de Santa María de Gandia, uno de los monumentos más emblemáticos del patrimonio histórico de la ciudad, atraviesa un momento crítico. Las filtraciones de agua y humedades persistentes han provocado desprendimientos de piedras del techo y deterioro en los muros, lo que ha llevado a la parroquia a pedir una intervención urgente para evitar daños mayores.
“Hemos recogido diez capazos de piedras caídas del techo, y no son pequeñas. Si no se actúa pronto, podríamos lamentar una desgracia”, advierte el párroco Paco Llorens, mostrando algunos de los restos desprendidos.
El templo, construido en el siglo XV, sufre numerosas goteras y humedades pese a los trabajos de mantenimiento realizados. Desde la parroquia aseguran que las reparaciones puntuales ya no son suficientes y reclaman una restauración integral.

Filtraciones y errores de restauración
Según un informe técnico, el problema se debe a una deficiente canalización del agua de lluvia y al uso de materiales inadecuados durante la restauración de 2010. El mortero empleado contenía un alto nivel de sales, lo que ha acelerado el deterioro de las paredes y provocado la aparición constante de manchas y desprendimientos.
Inversiones insuficientes y riesgo eléctrico
En la última década, la Colegiata ha destinado más de 180.000 euros a reparaciones y otros 150.000 euros a la limpieza y mantenimiento del interior, incluyendo capillas e imágenes religiosas. “Las capillas se han arreglado tres veces y las humedades siguen saliendo”, lamenta Llorens.
Aun así, el deterioro continúa avanzando y afecta incluso a las instalaciones eléctricas, algunas de ellas expuestas y mojadas por las filtraciones. Ante el riesgo creciente, la parroquia ha solicitado a la Generalitat Valenciana una subvención de 200.000 euros para frenar los daños más graves.
Las últimas lluvias han vuelto a agravar el problema, y ya se preparan trabajos para acceder al tejado y evaluar la magnitud de la afección. “Queremos que se actúe pronto, por la seguridad de las personas y por la conservación del patrimonio”, concluye el párroco.

El arquitecto de la última restauración, Alberto Peñín, se defiende
El arquitecto Alberto Peñín, responsable del proyecto de restauración realizado entre 2000 y 2009, ha emitido una nota de prensa en la que responde a las acusaciones del actual abad de Gandia, quien atribuye las filtraciones a aquella intervención.
Peñín recuerda que las obras ejecutadas por encargo de la Conselleria y la empresa COMSA se completaron hace dieciséis años y contaron con el aval técnico y académico.
Explica que la restauración incluyó la recuperación del muro norte, la impermeabilización de las juntas y la instalación de un sistema de electroósmosis para secar el muro, un dispositivo que, según él, fue desmontado posteriormente por el actual abad, “incurriendo en una responsabilidad que nadie le ha exigido”.
Asimismo, señala que la restauración dotó a la Colegiata de nuevos canalones y bajantes, pero que desde 2009 no se ha realizado el mantenimiento obligatorio, lo que ha favorecido la obstrucción por nidos de palomas y suciedad.
“El problema no son las obras realizadas hace más de tres lustros, sino la falta de limpieza y conservación de estos elementos. Cada lluvia será un problema mientras no se actúe”, afirma Peñín.
El arquitecto acusa al abad de mantener una “hostilidad personal injusta” y concluye pidiendo que “haga su trabajo y deje en paz unas obras que han recibido los plácemes del mundo académico”.




