Los presupuestos participativos de Gandia vuelven a situarse en el centro de la crítica política. El concejal del Grupo Municipal Popular, David Ronda, ha denunciado que el proceso correspondiente a 2026 acumula ya semanas de retraso, repitiendo una dinámica que, según afirma, se produce por tercer año consecutivo.
Ronda ha advertido de que, a estas alturas del calendario, el Ayuntamiento debería encontrarse ya en la fase de presentación y votación de las propuestas, algo que no se ha producido. “Seguimos sin conocer la partida presupuestaria específica, los plazos oficiales actualizados ni las condiciones concretas del proceso”, ha señalado el edil popular, quien considera que esta situación evidencia una falta de planificación por parte del Gobierno local.
Desde el PP recuerdan que llevan años alertando de los retrasos sistemáticos en los presupuestos participativos, una circunstancia que, a su juicio, responde al “desinterés del gobierno socialista por impulsar una participación ciudadana real y efectiva”. En este sentido, Ronda ha criticado que el Ejecutivo municipal “pierde el tiempo en reuniones y grupos de trabajo con la excusa de mejorar el proceso, pero el resultado es siempre el mismo: más retrasos y menos participación”.
El concejal popular también ha cuestionado el alcance real de estas cuentas participativas, al considerar que las partidas económicas destinadas son meramente simbólicas y que no existe un calendario claro ni criterios de valoración coherentes, lo que genera confusión entre los vecinos. Según ha indicado, esta falta de gestión provoca que muchos ciudadanos presenten proyectos que son competencia directa del Ayuntamiento, “porque el gobierno de Prieto prioriza la imagen y la foto, y esta acaba siendo la única vía que encuentran los vecinos para intentar mejorar su ciudad”.
Ante esta situación, David Ronda ha exigido la publicación inmediata de toda la información relativa a los presupuestos participativos de 2026, reclamando plazos claros, una partida presupuestaria definida, criterios transparentes y un proceso que garantice una participación vecinal real, y no meramente testimonial.




