La industria española del automóvil encara una semana decisiva con la presentación del Plan España Auto 2030, la nueva estrategia diseñada por Anfac y negociada con el Gobierno para consolidar el futuro del sector en plena transición hacia el vehículo eléctrico. El documento, cuyo lanzamiento estaba previsto para comienzos de 2024, verá finalmente la luz este 3 de diciembre, en un acto que contará con la presencia del presidente Pedro Sánchez, el ministro de Industria Jordi Hereu y representantes de comunidades como Andalucía, Aragón y Cataluña.
El retraso en su presentación coincide, sin embargo, con un momento de fuerte impulso industrial. En los últimos días se han puesto la primera piedra de dos nuevas gigafactorías de baterías: la de Stellantis y CATL en Zaragoza y la del Grupo Volkswagen en Sagunto, a las que se suman los proyectos de Envisión en Extremadura e Inobat en Valladolid. Además, el Grupo VW avanza en la fabricación de sus cuatro nuevos modelos eléctricos pequeños en Martorell y Landaben, mientras Stellantis, Mercedes y Renault ajustan sus planes para incorporar más vehículos electrificados en sus plantas españolas.
Todo ello refuerza la posición de España como segunda potencia europea y novena mundial en producción de vehículos, aunque los retos siguen sobre la mesa: la caída del 5,4 % en la producción hasta octubre y el hecho de que solo el 10% de lo fabricado sean vehículos electrificados demuestra que la transición energética todavía avanza lentamente.

Un plan ambicioso… pero que exige financiación real
El Plan España Auto 2030 aspira a abordar medidas a corto, medio y largo plazo: rebajar costes energéticos, incentivar el I+D+i, acelerar la red de recarga, favorecer la venta de vehículos eléctricos y reforzar la competitividad de las plantas españolas. Según cálculos publicados por La Tribuna de la Automoción, el valor añadido del sector podría pasar de 85.000 a 120.000 millones de euros en diez años, siempre que se movilicen entre 36.000 y 39.000 millones de inversión público-privada cada cinco años.
Pero la cuestión clave es si el Gobierno podrá dotarlo de la financiación necesaria, especialmente en un contexto de tres años sin nuevos Presupuestos Generales del Estado. “Un plan sin fondos es un panfleto”, advirtió recientemente Josep Maria Recasens, presidente de Anfac y de Renault España, reclamando garantías de que las medidas no quedarán “en un cajón”.
La sombra del Moves III y el reto del e-car europeo
La presentación del plan llega también en pleno debate por el agotamiento del Moves III, que mantiene a unos 40.000 compradores en lista de espera sin saber si recibirán su ayuda. Fabricantes y concesionarios esperan que el Gobierno anuncie una solución inmediata, posiblemente tomando como modelo el Reinicia Auto+ de la Comunitat Valenciana, que funciona con descuentos directos en el punto de venta.
A todo ello se suma el escenario europeo: el 10 de diciembre, la Comisión Europea detallará su estrategia para competir con la industria china y presentará el concepto del e-car, un coche pequeño y asequible que pretende impulsar la producción en Europa ante el rápido avance de fabricantes asiáticos, que ya rozan el 10 % del mercado español.
El sector español llega a esta cita reforzado, pero consciente de que los próximos pasos marcarán su capacidad para mantenerse como un referente industrial en la nueva movilidad eléctrica.




