Durante el pleno ordinario de abril, el Grupo Popular de Gandia presentó una moción solicitando la reprobación pública de Adrián Vila, portavoz socialista, por las declaraciones que realizó en la anterior sesión plenaria, donde afirmó hasta en cuatro ocasiones que los concejales populares llevaban «los muertos de la Dana tatuados en la frente«.
En el debate, el portavoz popular, Víctor Soler, defendió la moción señalando que, según doctrina del Tribunal Supremo, el debate político debe quedar libre de insultos y descalificaciones personales. Soler también criticó el uso del dolor de las víctimas de la Dana como herramienta política para desviar la atención de los problemas reales que afectan a la ciudadanía.
Pese a la gravedad de los hechos, el gobierno municipal votó en contra de la reprobación a su portavoz, negándose a condenar sus palabras. Acto seguido, el alcalde de Gandia, José Manuel Prieto, sorprendió proponiendo un «pacto de decoro político» entre todas las fuerzas representadas en el consistorio.
Víctor Soler calificó la propuesta de «profundamente hipócrita«, argumentando que “no se puede hablar de decoro mientras se permiten insultos tan graves hacia el segundo partido más votado de la ciudad”.
Fotógrafo / © Àlex Oltra




