Tras más de un año de trabajos de rehabilitación, con meses de retraso incluidos debido a los efectos de la Dana en algunas empresas proveedoras de material, el Mercat del Prado de Gandia encara la recta final de sus obras y comienza a perfilarse cómo será su nuevo rumbo. Tal y como adelanta el diario Levante-EMV, el Ayuntamiento ha decidido que el mercado funcione mediante una gestión indirecta, es decir, será una empresa privada la encargada de su explotación.
Desde el consistorio defienden que este modelo es el más adecuado para garantizar la viabilidad del espacio, ya que la entidad adjudicataria se ocupará de dinamizar la actividad comercial y atraer clientela, elevando el atractivo del lugar.
En su momento, el gobierno municipal encargó un estudio de viabilidad socioeconómica, que ya ha sido aprobado tras pasar el periodo de exposición pública sin recibir alegaciones. El informe concluye que el modelo de explotación privada es el más sostenible a medio plazo.
La licitación del proyecto está prevista para antes de que acabe mayo, aunque la apertura al público no se producirá hasta después del verano. Si se cumplen los plazos, el nuevo Mercat del Prado podría abrir sus puertas entre septiembre y octubre.
El objetivo de esta transformación es convertir el edificio en un espacio moderno y competitivo que combine gastronomía y comercio, inspirado en otros formatos exitosos de la Comunitat Valenciana como Los Magazinos de Dénia o el Mercado de la Imprenta de València.
Según la documentación a la que ha tenido acceso Levante-EMV, la empresa adjudicataria deberá gestionar los 13 puestos previstos tras la reforma. Para ello, deberá realizar una inversión inicial de 300.000 euros, destinados a equipamiento, mobiliario y adecuación de las instalaciones eléctricas.
La rentabilidad se obtendrá a través del alquiler de los puestos, con un precio medio estimado de 1.500 euros mensuales, revisable cada cuatro años con un incremento del 7 %. Sin embargo, los cuatro comerciantes que ya operan en casetas externas mantendrán sus actuales condiciones (270 euros al mes) hasta que finalice su contrato.
Se calcula que los ingresos anuales de la empresa podrían alcanzar los 268.000 euros, con un beneficio estimado de 37.000 euros al año. A cambio, deberá abonar un canon al Ayuntamiento: un 5% si los beneficios superan el 10% o un 8% si sobrepasan el 20%.
La adjudicataria podrá elegir qué negocios implantar, pero se espera una oferta variada y adaptada a los nuevos hábitos de consumo: pescaderías, carnicerías, embutidos, queserías, fruterías, así como puestos de comida saludable, orgánica, vegana o sin gluten. También se contempla cocina en vivo, como sushi, parrilla o pizza artesanal, así como actividades culturales y gastronómicas para atraer visitantes.
El proyecto pretende revitalizar un espacio que no ha conseguido consolidarse desde su apertura en 2014, pese a que actualmente el edificio presenta un superávit de más de 82.000 euros anuales.




