Parece una broma, pero lo cierto es que no lo es. Esto es lo que se han encontrado esta semana los vecinos de Tavernes de la Valldigna, que utilizan a diario el tren de Cercanías. Pueden subir y bajar del tren, pero ni tienen estación de tren como cualquier otro municipio, ni tienen un espacio digno donde sentarse a esperar a que llegue el convoy. Y ahora que llegan las altas temperaturas, se hace todo un suplicio apostar por el transporte público para desplazarse a Gandia o a Valencia.
El pasado mes de abril, la alcaldesa socialista de la localidad, Lara Romero, se desplazó a Madrid para mantener una reunión con el máximo responsable de Renfe, Álvaro Fernández, y el director general adjunto a la Presidencia, Sergio Bueno, mostrando su indignación porque esta infraestructura lleva paralizada desde 2021 debido a la quiebra económica de la empresa adjudicataria de las obras, pero desde entonces ni una piedra se ha movido, ni en la propia obra, ni por parte de las autoridades competentes. Romero reclamó una solución urgente, dado que la situación de la propia estación es de abandono total.

Pues bien, desde aquella reunión, la única novedad que han tenido los valleros y valleros hasta la fecha, ha sido la aparición de una silla y de una revista, en el lugar donde los usuarios suelen esperar al bus que conecta la parada de trenes con el casco urbano del municipio. Y los valleros y valleras, que tienen mucho sentido del humor, no han podido evitar tomárselo de otra forma: “Bueno, ya tenemos silla y lectura en la estación de Tavernes para esperar el bus”. Otros usuarios comentan la insolación que tienen que padecer mientras esperan e incluso ironizan también con la reunión de Romero en Madrid, que fue “todo un éxito”.
Dejando a un lado las ironías, la realidad es que los cerca de 1.200 usuarios del Cercanías de Tavernes de la Valldigna, según los datos de la propia Renfe, están más que hartos de esta situación que llevan sufriendo desde hace 4 años y exigen una solución inmediata, dado que a parte de las molestias y la nula accesibilidad de la actual estación vallera, si se puede llamar así, también supone un peligro real de sufrir accidentes dada la inseguridad que existe en el entorno. Ojalá no sea entonces, cuando desde Madrid tomen medidas al respecto.




