La Generalitat Valenciana le ha sacado los colores al Ministerio de Transportes sobre la falta de aplicación de descuentos en la zona D del servicio de Cercanías, asegurando que no tiene ninguna competencia en esa área. Según ha explicado la Conselleria, el único operador en dicha zona es Renfe, de titularidad estatal, por lo que el Consell considera una exigencia injustificada que se le pretenda responsabilizar del coste de esos descuentos.
En las zonas tarifarias A, B y C, donde sí operan Metrovalencia y Metrobus, la Generalitat sí aplica los descuentos integrados del sistema SUMA. Sin embargo, al no poder excluir tecnológicamente a Renfe de los títulos de transporte, el Gobierno valenciano denuncia que ya está asumiendo parte de los costes de un servicio estatal, sin recibir compensación alguna por parte del Estado.
En este contexto, el conseller de Infraestructuras, Vicente Martínez Mus, ha expresado su indignación y ha calificado la situación de «trato injusto y desleal« hacia la Comunitat Valenciana. “Ya no es solo que no nos hayan ayudado en nada, en ningún tipo de recurso a fondo perdido para infraestructuras autonómicas, sino que además ahora nos exigen que financiemos servicios que son competencia estatal”, ha lamentado, denunciando también la asfixia financiera provocada por la infrafinanciación que padece la autonomía valenciana desde hace décadas, mientras se crean sistemas de financiación a medida para otros territorios como Cataluña.
Estas declaraciones coinciden además con el hecho de que, por primera vez en 12 años, el Gobierno central no ha transferido el FLA a la Comunitat Valenciana, sin ofrecer ninguna explicación oficial. Esta situación ha obligado a la Generalitat a pedir un crédito de 1.800 millones de euros para poder pagar a los proveedores, agravando aún más el nivel de endeudamiento de la administración autonómica.
Martínez Mus ha calificado de “burla” que el Gobierno de Sánchez exija a la Generalitat subvencionar servicios estatales como los Cercanías de Renfe, subrayando que esta petición incrementa el desamparo financiero que sufren los valencianos.




