El Ayuntamiento de Gandia ha decidido interrumpir de forma provisional el procedimiento para instalar una planta de biomasa en la cantera abandonada de Marxuquera, próxima a la urbanización de Xauxa. La decisión responde a la preocupación vecinal y a la controversia social y política generada en torno al emplazamiento previsto.
El plan, impulsado por el Departamento de Medio Ambiente que dirige la concejala Alícia Izquierdo, forma parte de una estrategia europea, estatal y autonómica para eliminar progresivamente la quema de residuos vegetales, sustituyéndola por procesos más sostenibles como la trituración y reutilización. La propuesta, calificada como una de las más ambiciosas en materia ambiental de los últimos años, persigue transformar restos de poda y agricultura en biomasa útil para calefacción industrial o doméstica.
La suspensión no implica la cancelación del proyecto, sino que se abre la puerta a su reubicación. Según Izquierdo, si no puede construirse en Marxuquera, se buscará un emplazamiento alternativo que genere consenso.
Vecinos de la zona han expresado su oposición argumentando falta de información, riesgo de contaminación, ruido, polvo, tráfico de camiones e incluso afectación a los acuíferos. La concejala rechaza estas afirmaciones y asegura que en esa cantera ya se trituran restos vegetales desde hace años sin incidentes ni quejas, y que el proceso no produce humo, tiene un alcance de polvo mínimo y el material se traslada fuera del área.
Ante la creciente tensión, el gobierno local ha anunciado la creación de una comisión mixta con participación vecinal, técnica y política, que será la encargada de estudiar posibles ubicaciones y valorar la continuidad del proyecto. Izquierdo también ha lamentado el clima de confrontación vivido en reuniones recientes y la instrumentalización política del tema.
La polémica evidencia, una vez más, la dificultad para ubicar infraestructuras relacionadas con el tratamiento de residuos, incluso cuando se trata únicamente de restos vegetales. Como apuntó recientemente Rosana Navarro, expresidenta del Consorcio de Basuras, ningún municipio de la Safor ha querido acoger la planta comarcal, lo que obliga a transportar los residuos a otras localidades con instalaciones activas.




