sábado, 14 marzo, 2026

Los peligrosos efectos del sol en un automóvil y sus ocupantes

El interior de un coche puede alcanzar temperaturas extremas y la radiación solar daña múltiples componentes del vehículo

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Aproximadamente, el 60% del aporte al calor al interior de un coche procede de los cristales; especialmente, del parabrisas, que tiene una gran superficie expuesta al sol y en un ángulo más perpendicular. El porcentaje restante se distribuye entre la carrocería (20–30 %), infiltración de aire exterior caliente (5–10 %) y calor generado por el motor y la batería –en los EV (5 %).

Un coche estacionado al sol, en un día caluroso de verano, pueda superar los 60ºC de temperatura interior y llegar a los 85ºC en algunas superficies interiores. Algunas ordenanzas municipales de movilidad sostenible no permiten estar estacionado con el motor y el aire acondicionado encendido.

Buena parte de la radiación que soportamos a lo largo del día se produce dentro del coche y la exposición a los rayos UV que recibimos a través de los cristales de la mayoría de los automóviles es especialmente alta.

El sol también provoca roturas de parabrisas y afecta a la pintura, escobillas, juntas de goma, materiales adhesivos, materiales y tapizados interiores, batería, componentes electrónicos y manguitos de goma.

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