La indignación se extiende entre los vecinos del Grau de Gandia, especialmente en la Avenida de la Paz y la Plaza Garbí, donde el adoquinado defectuoso instalado hace tres años por el gobierno local sigue provocando caídas y lesiones entre peatones, en su mayoría personas mayores.
En los últimos días, los residentes han comenzado a colgar mensajes públicos dirigidos al alcalde, José Manuel Prieto, para exigir una solución “urgente y definitiva” al que califican como un “problema de seguridad inaceptable”. La frustración es tal que muchos vecinos ya se refieren irónicamente a la zona como “el valle de los caídos”, por la cantidad de accidentes que se producen.

La tensión ha aumentado tras una nueva caída registrada frente a la iglesia de Sant Nicolau, en la plaza Garbí. Según familiares de la persona afectada, la mujer sufrió rasguños y una fisura de costilla, y fue necesaria la intervención de una ambulancia. “La caída fue consecuencia directa del mal estado del suelo. Hay adoquines sueltos, huecos y zonas donde ya faltan piezas. Uno debería poder pasear por su ciudad con seguridad”, explican. La policía local levantó acta del incidente tras acudir al lugar.
Los vecinos denuncian que, además de los defectos en la ejecución inicial, el mantenimiento ha sido inexistente. “Si la obra ya se hizo mal, con el paso del tiempo solo ha empeorado”, lamentan. El pavimento irregular, las losas resbaladizas y los huecos visibles han convertido la zona en una trampa para peatones, justo en un entorno muy transitado por actos religiosos, bodas o procesiones.

Y por si todo esto fuera poco, los residentes critican que, para coronar el desastre, el Ayuntamiento instaló una escultura de hierro de casi 300.000 euros, una obra que, aseguran, “no gusta a nadie” y que se ha convertido en símbolo del descontento vecinal.
En redes sociales, la indignación es generalizada. Muchos vecinos comparten su malestar y recuerdan que el Ayuntamiento prometió una segunda fase para alisar el pavimento y corregir errores, algo que sigue sin cumplirse.
“Una auténtica vergüenza cómo han hecho esa obra. No se dan cuenta de la enorme cantidad de gente que pasa por allí, sobre todo con bodas o procesiones. Es peligrosísimo”, denuncia una vecina.

“Parece mentira que después de tanto tiempo siga igual. Ya tenían que darle una solución. Me gustaría que viniera el señor Mut a la junta de distrito y nos contara lo orgulloso que está de esa calle y la gran figura de hierro. Vergonzoso”, comenta otro usuario.
“Lejos de estar bonito, es un desastre. Caídas, torceduras de pies… Vergüenza total”, añade otro vecino del Grau. Y así, un sinfín de críticas, partes médicos y caídas que, por desgracia, no cesan.
Con todo este escenario, lo cierto es que tres años después de finalizar las obras, la zona sigue sin una solución visible y la presión vecinal crece día a día. Mientras tanto, el entorno de Sant Nicolau continúa siendo un punto negro de accesibilidad y seguridad peatonal en el Grau de Gandia.




