La patronal hotelera Hosbec ha revelado esta semana que el 32,2% de las plantas alojativas de Gandia han echado el cierre tras finalizar la temporada de verano, una cifra que evidencia la fuerte dependencia de la ciudad del turismo de sol y playa.
Mientras que en el conjunto de la Comunidad Valenciana la gran mayoría de establecimientos continúa operativa en otoño e invierno, en Gandia la caída de la demanda provoca que numerosos alojamientos opten por interrumpir su actividad durante varios meses.
El sector atribuye esta situación a la marcada estacionalidad del destino, que concentra sus niveles más altos de ocupación entre junio y septiembre. Tras esos meses de máxima afluencia, el descenso del turismo provoca una reducción drástica de la actividad económica, afectando tanto a los negocios como al empleo vinculado al sector.
Algunos establecimientos aprovechan este periodo para realizar reformas y mejoras, aunque para muchos supone únicamente un cierre obligado ante la falta de visitantes. Esta realidad vuelve a poner sobre la mesa el reto de impulsar un modelo turístico más estable y menos dependiente del verano, capaz de mantener la oferta hotelera activa durante todo el año y no solo durante la temporada estival.
Fotógrafo / © Àlex Oltra




