La lluvia ha vuelto a provocar la suspensión de partidos de voleibol del deporte escolar en Gandia, una situación que se repite con frecuencia y que pone de manifiesto la escasez de instalaciones deportivas cubiertas con dimensiones adecuadas en la ciudad.
Pese a haber sido reconocida hace no mucho como Capital del Deporte por el Consejo Superior de Deportes (CSD), Gandia continúa arrastrando un problema estructural que afecta directamente a los clubes y, especialmente, a los más jóvenes. La falta de alternativas cuando las condiciones meteorológicas no permiten jugar al aire libre hace que muchos equipos escolares apenas hayan podido disputar cinco o seis jornadas de competición desde el inicio del curso en septiembre.
Desde los clubes señalan que esta situación tiene un impacto directo en los niños y niñas que practican deporte en edad escolar, para quienes el partido del fin de semana es uno de los momentos más esperados. “En estas edades, la competición es un estímulo fundamental para mantener la ilusión y el compromiso con el deporte”, apuntan desde el entorno deportivo.

Déficit histórico de pabellones
La problemática se acentúa especialmente en zonas como el Grau, aunque afecta al conjunto del municipio. La ausencia de pabellones suficientes y la falta de soluciones provisionales cuando llueve convierten cada jornada con mal tiempo en un contratiempo para el deporte base.
La situación se produce mientras el proyecto del Gandia Arena acaba de iniciar sus obras, una infraestructura largamente anunciada que, por el momento, no ofrece una solución inmediata. Hasta que esté finalizada —y mientras no se habiliten otras alternativas—, clubes y deportistas continúan dependiendo de una red de instalaciones claramente insuficiente.
El esfuerzo de los clubes, clave
Pese a este escenario, los clubes locales siguen demostrando su capacidad de organización y compromiso. El pasado sábado, el trabajo conjunto de Arenas de Gandia y CIA Gandia, dos entidades de disciplinas distintas, permitió sacar adelante una jornada provincial de ergómetro, que se celebró con éxito en el gimnasio del Joan XXIII.
En el evento participaron jóvenes deportistas de distintos puntos de la provincia y el ambiente fue calificado como muy positivo por los organizadores. La jornada sirvió como ejemplo de cómo los clubes locales consiguen atraer competiciones y mantener la actividad deportiva, incluso en un contexto de carencia de instalaciones y limitaciones logísticas.
Desde el ámbito deportivo reclaman que este esfuerzo no supla indefinidamente la falta de infraestructuras y piden una apuesta real y efectiva por el deporte base, para evitar que la lluvia siga siendo, año tras año, el principal rival del deporte escolar en Gandia.




