sábado, 14 marzo, 2026

La proliferación de macroplantas solares en suelo agrícola enciende la protesta vecinal en la Safor

Los vecinos de Ador y Palma de Gandia rechazan los proyectos mediante una recogida de firmas en Change.org, mientras surge una nueva solicitud en Tavernes

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El debate sobre la implantación de macroplantas solares industriales en suelo no urbanizable ha cobrado fuerza en los últimos días en la comarca de la Safor. A los proyectos anunciados en los términos municipales de Palma de Gandia y Ador, promovidos por empresas privadas con sede en Alicante, se suma ahora una nueva solicitud para instalar una planta fotovoltaica en Tavernes de la Valldigna.

En el caso de Palma de Gandia y Ador, los proyectos contemplan dos macroplantas solares que ocuparían alrededor de 20.000 metros cuadrados de suelo agrícola, lo que ha generado una fuerte contestación social, especialmente en la zona de Marxuquera, un entorno rural habitado y de alto valor paisajístico.

Ante esta situación, vecinos de Marxuquera han puesto en marcha una campaña de recogida de firmas en la plataforma Change.org, en la que alertan del impacto que tendría la instalación de miles de paneles solares junto a viviendas y urbanizaciones consolidadas. La petición ya suma cientos de apoyos y reclama que se apueste por un modelo de energía renovable basado en cubiertas, tejados y espacios ya urbanizados, y no en la transformación de suelo rústico habitado.

Uno de los vecinos movilizados, Salva Mascarell, ha explicado que “no estamos en contra de la energía solar, muchos ya la usamos en nuestras casas, pero creemos que este no es el lugar adecuado”. Según denuncia, el proyecto amenaza un territorio con siglos de historia, vinculado a la agricultura y a la convivencia con la naturaleza, y supondría “convertir un entorno rural vivo en un polígono industrial a cielo abierto”.

Rechazo municipal y alegaciones en Palma de Gandia

La alcaldesa de Palma de Gandia, Paula Femenia, ha manifestado públicamente la oposición frontal del Ayuntamiento a la instalación de estas macroplantas. Tras analizar el proyecto junto con los servicios técnicos municipales, el consistorio ha emitido un informe desfavorable, apoyado en tres ejes principales: el uso agrícola del suelo, el impacto visual y el riesgo de incendios.

Según Femenia, el terreno afectado está clasificado como suelo no urbanizable de uso agrícola, por lo que destinarlo a una instalación industrial resulta incompatible con el planeamiento vigente. Además, subraya que la ubicación prevista tendría un impacto paisajístico directo sobre viviendas y diseminados de Marxuquera, así como un riesgo añadido en una zona sensible a incendios forestales.

Una tercera planta proyectada en Tavernes

A este escenario se añade ahora una tercera iniciativa en la Safor, esta vez en Tavernes de la Valldigna, donde una empresa privada ha solicitado autorización para construir la planta fotovoltaica denominada Horteta, con una potencia prevista de 600 kW, sobre terrenos rústicos actualmente dedicados al cultivo de naranjos.

Según avanza el periódico Levante-EMV, la instalación se ubicaría muy cerca del núcleo urbano, entre la carretera CV-50 y el río Vaca, y conectaría con la subestación eléctrica mediante una línea subterránea. La inversión prevista ronda los 500.000 euros y el proyecto incluye, además de los paneles, infraestructuras auxiliares y un centro de transformación.

Un debate que va más allá de un solo municipio

La sucesión de proyectos en Palma de Gandia, Ador y Tavernes ha reabierto el debate sobre el modelo de transición energética en la Safor. Vecinos y ayuntamientos insisten en que la lucha contra el cambio climático no puede hacerse a costa de sacrificar suelo agrícola, paisaje y calidad de vida, y reclaman una planificación que priorice la energía solar distribuida y el aprovechamiento de infraestructuras ya existentes.

Mientras tanto, la recogida de firmas impulsada desde Marxuquera se ha convertido en el principal altavoz ciudadano contra unas instalaciones que, aunque se tramitan como proyectos independientes, tendrían un impacto acumulado sobre el mismo entorno rural. Un conflicto que, lejos de cerrarse, parece destinado a intensificarse en las próximas semanas.

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