Gandia vivió ayer, Jueves Santo 17 de abril, uno de los momentos más sobrecogedores de su Semana Santa con el esperado desfile de los legionarios acompañando al Santísimo Cristo Yacente en la Crucifixión. Un acto cargado de simbolismo, tradición y sentimiento, que congregó a centenares de vecinos y visitantes en el corazón de la ciudad.
La jornada comenzó a las 21:50 h en el Palacio Ducal con la solemne imposición de medallas a los legionarios. Poco después, el silencio se apoderó del patio de armas con una oración en honor a la Virgen de la Soledad, dando inicio a una de las procesiones más queridas del calendario litúrgico gandiense.

Con paso firme y ritmo marcado, los legionarios abrieron el camino al Cristo Yacente, mientras el cortejo recorría las calles del centro histórico, despertando emociones a su paso. La Plaça Major, Juan Andrés, Passeig de les Germanies o Duc Alfons el Vell fueron algunos de los escenarios donde el público rompió el silencio solo para aplaudir, visiblemente emocionado.
El clímax llegó a las 23:30 h, cuando tuvo lugar el conmovedor acto de “Las Últimas Miradas”: el encuentro entre el Cristo Yacente y la Virgen de los Dolores. Un instante de recogimiento que arrancó lágrimas y suspiros, reflejo del profundo respeto que Gandia siente por su Semana Santa y sus tradiciones.

Año tras año, la presencia de la Legión aporta a este desfile una intensidad única. Lo de anoche no fue solo una procesión; fue un latido colectivo, una oración compartida, un tributo de fe y amor a las raíces de un pueblo que vibra con el corazón en estas fechas tan especiales.
Fotógrafo / © Àlex Oltra




