Los ayuntamientos de L’Alqueria de la Comtessa, Piles y Oliva han solicitado formalmente a la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) que estudie y rediseñe el barranco de Palmera, cuyo comportamiento ha variado en los últimos años hasta generar situaciones de riesgo durante episodios de lluvia.
Los alcaldes de los tres municipios acordaron en una reunión conjunta pedir un encuentro con los responsables del organismo de cuenca y reclamar un estudio técnico de inundabilidad que permita reforzar la prevención y la planificación territorial.
Un cauce que ya no desagua como antes
El barranco, que nace en Oliva y desemboca entre las playas de Piles y Oliva, no había generado grandes problemas históricamente, pero en los últimos cuatro o cinco años se colmata con mayor facilidad, incluso con lluvias moderadas. Esta situación ha obligado en varias ocasiones a realizar rescates y desalojos preventivos en viviendas diseminadas de la partida de Terranova, en Oliva.
Las inundaciones afectan de forma periódica a zonas agrícolas, marjales y áreas urbanas consolidadas. En el ámbito agrario, algunos campos de naranjos se han encharcado hasta tres veces al año, quedando prácticamente improductivos.
Sedimentos, cañas y acequias en desuso
Entre las posibles causas que apuntan los alcaldes se encuentran la acumulación de sedimentos y áridos en el lecho, que en algunos tramos alcanza hasta metro y medio de altura, la proliferación de cañas, huertos abandonados y una red de acequias deteriorada o en desuso que dificulta el correcto drenaje y puede provocar efecto embalse.
Además, recuerdan que se trata de terrenos históricamente de marjal, con una configuración natural de zona húmeda, pese a la posterior construcción de carreteras, caminos o polígonos industriales.
Viviendas y polígonos en riesgo
El impacto no es homogéneo en los tres municipios. En L’Alqueria de la Comtessa, los problemas se concentran en un extremo del polígono industrial y en el carril bici hacia Oliva. En Piles, las viviendas cercanas a la desembocadura, en la calle Beniteixir, y la zona de la Ronda Oeste presentan riesgo potencial en caso de crecida. En Oliva, el entorno del Camí Terranova y áreas próximas a la marjal son las más afectadas.
Los alcaldes consideran que, aunque los ayuntamientos podrían asumir tareas puntuales de limpieza, el problema requiere soluciones estructurales y estables, como la instalación de estaciones de bombeo o intervenciones en el propio lecho del barranco.
Por su parte, el Ayuntamiento de Oliva ha encargado un estudio preliminar a un ingeniero, que analizará el curso del barranco con el objetivo de disponer de una base técnica para futuras decisiones urbanísticas y de gestión de emergencias.




