Las quejas de los usuarios de la línea C-1 de Cercanías, que conecta Gandia con Valencia, no dejan de crecer. Retrasos constantes, cancelaciones y problemas de saturación se han convertido en una situación habitual para quienes dependen a diario de este servicio.
Pese a que el Ministerio de Transportes ha dado luz verde a un proyecto para implantar la doble vía electrificada entre Cullera y Gandia —una actuación que permitirá reducir tiempos y mejorar la capacidad—, los usuarios aseguran que los problemas actuales siguen afectando gravemente a su día a día.
Retrasos que se convierten en horas
Los testimonios reflejan el malestar generalizado. Algunos viajeros denuncian trayectos que se alargan mucho más de lo previsto. “Cogí el tren a las 8:30 en Gandia y llegué a Sueca a la una y media”, explica uno de los afectados, evidenciando la magnitud de los retrasos.
Otros usuarios apuntan a paradas prolongadas sin explicación y a una falta de coordinación en los horarios, lo que genera incertidumbre constante.
Saturación y fallos frecuentes
Además de los retrasos, los viajeros denuncian aglomeraciones, trenes llenos y cancelaciones que complican aún más el servicio. Estudiantes y trabajadores aseguran que esta situación les ha hecho llegar tarde en múltiples ocasiones a clases o al trabajo.
La falta de una segunda vía en algunos tramos, especialmente en la zona subterránea de Gandia y el paso por Xeraco, sigue siendo uno de los principales cuellos de botella del recorrido.
Problemas en las instalaciones
Las críticas no se limitan al funcionamiento del servicio. También se señalan deficiencias en las estaciones, como ascensores que no funcionan, rampas poco accesibles o limitaciones para personas con movilidad reducida.
Estas carencias, sumadas a los retrasos, refuerzan la sensación de un servicio que no está a la altura de la demanda actual.
Mejores en camino, pero sin plazos inmediatos
El proyecto de mejora impulsado por Adif contempla actuaciones en seguridad, accesibilidad y ventilación, además de la esperada doble vía. Sin embargo, los plazos son largos: el diseño técnico se prevé para este año y las obras podrían alargarse hasta 2030.
Mientras tanto, los usuarios continúan dependiendo de un servicio que, según denuncian, no responde a sus necesidades, lo que está provocando un aumento constante del descontento.
Desconfianza entre los usuarios
A pesar de los anuncios de mejora, muchos viajeros muestran escepticismo sobre su ejecución real y consideran que las soluciones llegan tarde.
El incremento de quejas refleja una realidad cada vez más evidente: el servicio de Cercanías entre Gandia y Valencia se ha convertido en un problema diario para cientos de usuarios.
Fotógrafo / © Àlex Oltra




