Adquirir un coche nuevo en España se ha convertido en un esfuerzo económico cada vez mayor. Durante la última década, el precio de los vehículos ha aumentado muy por encima de la inflación y de la evolución de los salarios, una tendencia que está transformando el mercado automovilístico y dificultando el acceso a la compra para miles de conductores.
Los datos reflejan una subida especialmente intensa desde la pandemia. Según cifras del sector, el precio medio de un vehículo en concesionario ha pasado de 29.392 euros en 2019 a 40.582 euros en 2025, lo que supone un incremento superior al 38% en apenas seis años.
Los coches suben mucho más que los salarios
La comparación con la evolución de los ingresos resulta especialmente llamativa. Mientras los salarios crecieron de media un 10,4% entre 2019 y 2024, el precio de los coches nuevos aumentó cerca de un 46 % en ese mismo periodo.
Esto significa que el coste de adquirir un vehículo se ha incrementado a una velocidad muy superior a la capacidad adquisitiva de los consumidores.
La diferencia es todavía más evidente si se analiza la evolución de los modelos más vendidos en España. Entre 2014 y 2024, su precio medio pasó de 14.236 euros a 23.977 euros, una subida del 68%.
Cada vez quedan menos coches asequibles
Los segmentos tradicionalmente más económicos han sido los que han sufrido los mayores incrementos.
Los vehículos urbanos del segmento A registran aumentos cercanos al 78%, mientras que los utilitarios diésel del segmento B han llegado a encarecerse alrededor de un 91% en la última década.
Como consecuencia, encontrar un coche nuevo por debajo de los 20.000 euros resulta cada vez más complicado, una situación que está empujando a muchos compradores hacia el mercado de ocasión.
¿Por qué se han encarecido tanto?
Los expertos señalan varios factores detrás de esta escalada de precios.
Entre ellos destacan las nuevas exigencias de seguridad y emisiones impuestas por la normativa europea, el aumento de los costes de producción, la escasez de componentes registrada tras la pandemia y la apuesta de los fabricantes por modelos de mayor tamaño y equipamiento, especialmente SUV.
A ello se suma el incremento del precio de las materias primas y las inversiones necesarias para desarrollar nuevas tecnologías de electrificación.
Las marcas chinas presionan a la baja
En medio de este escenario, la llegada de fabricantes chinos está introduciendo una mayor competencia en el mercado.
Estas marcas ya representan alrededor del 10% de las ventas en España y están contribuyendo a contener los precios, especialmente en el segmento de los vehículos eléctricos.
De hecho, algunos modelos eléctricos redujeron su precio alrededor de un 5% durante 2025, mientras que determinados híbridos convencionales registraron descensos próximos al 9%.
Menos matriculaciones y más interés por el vehículo usado
El encarecimiento de los coches nuevos también está teniendo consecuencias directas sobre las ventas.
Las matriculaciones se mantienen por debajo de los niveles previos a la pandemia, con una caída cercana al 14,5%, mientras que el mercado de segunda mano continúa ganando protagonismo entre quienes buscan alternativas más asequibles.
La combinación de precios cada vez más elevados y salarios que avanzan a menor ritmo está cambiando los hábitos de compra y convirtiendo el coche nuevo en un objetivo cada vez más difícil para una parte importante de los conductores españoles.





