Un conductor resultó herido en la madrugada del viernes al sábado tras sufrir un aparatoso accidente en la N-332, a la altura de Oliva, después de esquivar a un jabalí que irrumpió en la vía de forma repentina.
El siniestro se produjo sobre las 04:27 horas, cuando el vehículo se salió del arcén, volcó y terminó bajo un árbol. Hasta el lugar se desplazaron efectivos de la Policía Local, Guardia Civil de Tráfico, bomberos del parque de Oliva y sanitarios del SAMU.
A pesar de la violencia del impacto, el conductor logró salir por su propio pie del coche y fue atendido en el lugar antes de ser trasladado al hospital Francesc de Borja de Gandia. Las heridas, en principio, no revestían gravedad.
Aunque en esta ocasión todo quedó en un gran susto, este tipo de incidentes no son aislados en la comarca. La presencia de jabalíes en carreteras de la Safor se ha convertido en un problema recurrente que, en ocasiones, ha tenido consecuencias mucho más graves. El pasado verano, un motorista de 51 años falleció tras colisionar con uno de estos animales en la carretera CV-675, en dirección a Marxuquera, en uno de los accidentes más trágicos registrados en la zona.
Medidas ante un problema creciente
El aumento de la presencia de jabalíes ha obligado a las administraciones a actuar. La Diputación de Valencia ha puesto en marcha un sistema pionero de detección en una carretera de Simat de la Valldigna, actualmente en fase de pruebas, que detecta la presencia de animales y activa señales luminosas para alertar a los conductores en tiempo real.
Por su parte, el Ayuntamiento de Oliva ha optado por medidas más directas. En apenas cinco meses, el consistorio ha logrado capturar cerca de 200 jabalíes mediante jaulas instaladas en distintos puntos del término municipal, una cifra que evidencia la magnitud del problema.
La proliferación de estos animales, que cada vez se acercan más a zonas urbanas en busca de alimento, ha convertido sus apariciones en carreteras, rotondas o incluso parques en una escena cada vez más habitual. Un fenómeno que, lejos de remitir, sigue generando preocupación tanto por la seguridad vial como por el riesgo de nuevos accidentes.




